DEYSI CORI: "EL AJEDREZ REQUIERE MEMORIA, IMAGINACIÓN E INTUICIÓN"

A los ocho años de edad fue su primera partida de ajedrez. Ella y su hermano Jorge iban de la mano de su padre, quien se dio cuenta a tiempo de que sus hijos eran dos potenciales grandes maestros. Y hoy el deporte-ciencia los ha llevado de Arabia Saudita a Rusia y han logrado triunfos y medallas para el Perú.

En 2018, Deysi Cori brilló. Participó en el mundial universitario, mundial femenino de ajedrez, la olimpiada de ajedrez y se coronó como tetracampeona continental. Está en el puesto 63 del top general y su meta es estar en el top 10. “Aparte de jugar torneos y revisar libros, tienes que jugar muchas partidas. Y si quieres mejorar, tienes que jugar con personas más fuertes”, sentencia.

Quedamos en encontrarnos en la plaza del ajedrez de Miraflores, donde jugó sus primeras partidas. Tímida, discreta, de pocas palabras, me saluda, pero inmediatamente se le acerca un joven y le dice: “Hola, maestra”. Otras personas la reconocen a lo lejos. Ella responde con una sutil pero amable sonrisa. Nos sentamos uno frente al otro, en el medio el tablero de ajedrez y sobre él, preguntas y respuestas.

De niña soñabas con ser presidenta. ¿Es una posibilidad? 
Desde muy pequeña he pensado que si soy buena en el ajedrez o me dedicaba a otra profesión, debía ser una persona importante para poder ayudar a los demás. 

¿Dirías que ser mujer (en tiempos de violencia de género), ajedrecista desde corta edad y tetracampeona es una forma de cambiar el mundo? 
En cierta forma, sí. De alguna manera hemos ayudado a que el ajedrez haya crecido en el Perú, junto a los maestros Emilio Córdova y Julio Granda. Además, siendo mujer tengo la posibilidad de estar en torneos femeninos y absolutos (mixtos), lo que creo que en otras disciplinas no se da.

¿Parte de este ‘sueño presidencial’ son tus estudios de Relaciones Internacionales? 
Estudio desde el año pasado. Pero ahora me estoy preguntando por qué elegí esa carrera (risas). No me veo ejerciéndola ni como diplomática en el extranjero. La elegí porque vi que iba a aprender de economía, derecho internacional, ciencias políticas, idiomas. Más bien, este año quiero enfocarme en estudiar ajedrez y a mitad de año viajar a torneos.

¿Pero qué te apasiona?
El ajedrez. Mientras más aprendes, se vuelve más interesante. Cuando pierdes una partida, también se aprende. Además, es una carrera que empecé a los ocho años de edad.

¿Qué sensación se experimenta cuando estás compitiendo?
Hay que estar concentrada, materializar la ventaja. Pero pasa que calculas cinco jugadas consecutivas y mi rival se ha proyectado con más jugadas. Por eso a veces tienes que estar hasta seis horas frente al rival. Y pasa que, incluso, te falta tiempo, porque tienes que calcular cada jugada.

¿Eres ajedrecista por decisión o por influencia familiar?
Al comienzo lo jugué por mi padre. Pero luego ya lo asumes profesionalmente. No se trata solo de sentarse y jugar. Hay que estudiar, leer libros sobre ajedrez.

Existe la idea preconcebida de que para ser un gran ajedrecista hay que ser casi un genio. ¿Es cierto eso?
Yo creo que un buen ajedrecista es fruto del trabajo. Por ejemplo, yo no tengo buena memoria.

¿Qué habilidades hay que tener para ser ajedrecista?
Tener buena memoria (risas). Hay que tener imaginación. Mientras se juega tienes que ir imaginando posibles jugadas o planes, por ejemplo cómo armar un ataque. Y sí me pasa que cuando me estás hablando, yo lo estoy imaginando, me voy proyectando. Otro factor importante es la intuición, que es cuando estás convencida de que esa jugada tendrá mejores posibilidades.

¿Consideras que el ajedrez aún no recibe la atención que merece en nuestro país?
Hay varias disciplinas con presupuestos menores que otras. Aunque el ajedrez ha crecido, no tiene tanto apoyo como en otros países. No tenemos tan buenos entrenadores, pero se dan los resultados. En Brasil y Argentina siempre me dicen: “¿Por qué les va tan bien, pese a que no trabajan en las mejores condiciones? ¿Cuál es el secreto?”.

¿Y cuál es el secreto?
En mi caso y el de mi hermano, desde niños hemos entrenado mucho. Mis padres nos llevaban a los torneos. Era un esfuerzo de la familia.

¿Pero hay el apoyo debido de parte del Estado?
Como deportistas calificados recibimos un apoyo mensual y tenemos que mostrar resultados

¿Qué falta?
Se necesitan mejores dirigentes, porque tuvimos problemas con el ex presidente de la Federación de Ajedrez. Este deporte-ciencia ha crecido, pero no hay un entrenador de alto nivel. Tenemos que entrenar por nuestra propia cuenta. Por ejemplo, ahora voy a entrenar con mi hermano. Nuestra meta es seguir mejorando en el ranking mundial.

¿Y qué se necesita para hacerlo realidad?
Entrenar muy duro. Lo ideal sería entrenar siete horas por día, de lunes a viernes. Y lo ideal es entrenar con alguien de un nivel muy alto y que nos pueda guiar. En los torneos de ajedrez son pocas las veces que vamos con un entrenador. Por ejemplo, mientras competimos no podemos saber en qué nos hemos equivocado. También se tiene que llevar una alimentación sana y practicar algún deporte físico.

Hace siete años declaraste que no pensabas en el futuro. ¿Hoy ya lo haces?
Recién he madurado hace unos años (risas). Así como me esfuerzo en tomar buenas decisiones en el tablero, también trato de hacerlo en mi vida diaria. Pero solo planifico a corto y mediano plazo. Para 2019 ya sé lo que haré, pero de acá a cinco años no tengo ni idea. Aunque la meta es estar en el top 10 mundial.

AUTOFICHA:

-“Soy Deysi Estela Cori Tello, tengo 25 años. Nací en Lima. Al comienzo no quería estudiar en la universidad. Recién me he animado. Ahora sigo Relaciones Internacionales, pero me preocupa que no vea alguna otra carrera que me llame la atención. Por lo pronto, este año me dedicaré de lleno al ajedrez”.

-“He ganado cinco veces el campeonato continental femenino, he quedado tercera en el mundial universitario. En la universidad estoy becada por el ajedrez. Empecé con el cincuenta por ciento de la beca, luego setenta y ahora el 100%. Estudio en la U. San Ignacio de Loyola”. 

-“Hasta julio voy a estudiar y entrenar. En ese mes viajaré a España, donde estaré en cuatro torneos. En noviembre creo que se viene otro mundial. Cuando no juego, me gusta ver documentales en Netflix. Y quiero retomar la lectura. Leo cuando me deprimo (por perder algún torneo) o cuando estoy relajada”.

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