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MARIO PETRUCCI: "SE HICIERON COSAS BUENAS, PERO HAY MUCHO POR MEJORAR"

Hace poco más de un año, el 28 de noviembre de 2012, por primera vez en 90 años de existencia, la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) tuvo un cambio de autoridades por medio de una asamblea autoconvocada; un grupo de federaciones regionales decidió poner fin al caos que azotaba al ajedrez vernáculo. ¿Oportunistas? ¿Salvadores? Lo cierto era que la anterior conducción llevaba dos años sin convocar a elecciones -gobernaba fuera del estatuto-, y en la Justicia pesaban denuncias por el armado de padrones adulterados y el libramiento de cheques sin fondos; además, la enorme masa de ajedrecistas, aficionados y árbitros padecía el destrato de una gestión que no permitía el disenso (los opositores eran eliminados de los padrones de elecciones). A eso se le sumaron irregularidades financieras que fulminaron la actividad federada en San Luis, Río Negro, Mendoza y Mar del Plata.

El movimiento interno permitió la llegada de la fórmula que lideraron Mario Petrucci y Raúl Bittel, que fue elegida por unanimidad por una decena de federaciones. Sesenta días después recibieron la bendición oficial de la Confederación de Ajedrez de América (CCA) y de la Federación Internacional de ajedrez (FIDE, la entidad madre de la actividad, con representación en 177 países). Pero el apoyo no fue sólo interno. El secretario de Deporte, Claudio Morresi, abrió la puerta de su despacho para darles la bienvenida e interiorizarse de los nuevos proyectos de los dirigentes.

"Del primer año de gestión destacaría la regularización de la situación del Elo de los ajedrecistas; por una antigua deuda con la FIDE semestralmente los argentinos eran suspendidos de los listados oficiales. Y la cancelación parcial de la deuda con los equipos de las olimpíadas de ajedrez de 2010 y 2012; y todo ello bajo un clima de gran cordialidad con los jugadores", contó Petrucci.

A pocos días del primer aniversario de su gestión -será el 30 de enero- Petrucci, ingeniero de profesión, recibió a LA NACION en su casa en Villa Martelli, donde analizó la situación del deporte. "Tampoco puedo olvidarme, entre las cosas valiosas, del apoyo privado de la empresa que nos provee la ropa deportiva, o de la Organización Duchamp (de Eduardo Moccero), sin cuya ayuda todo habría sido más difícil", agregó.

-¿Cuál es la actual situación de la deuda de la FADA con la FIDE?

-Asumimos con 28.000 euros de deuda. Y en 2013 la FIDE nos dio servicios por otros 15.000 y, pese a no tener recibir ningún subsidio y de mantenernos con los que generamos, la deuda se redujo a 8000 euros. Tal vez este año terminemos con este tema, que lleva más de 20 años sin solución.

-¿Cómo es posible reducir las dos terceras partes de una deuda sin tener subsidios?

-Si los tuviéramos sería mejor... Ése será el siguiente debate cuando discutamos qué tipo de FADA queremos, si una poderosa y con dinero o una sin poder de toma de decisiones. No obstante, nos manejamos bien porque administramos mejor las cosas; el ajedrez generó grandes premios en efectivo (ver recuadro). Me atrevo a decir que, salvo la Copa Argentina de fútbol, en el primer semestre de 2013 no hubo en el país deporte alguno, incluidos el golf, el tenis o el remo, que hayan pagado los premios que pagó el ajedrez nacional.

Si bien, como señala Petrucci, el ajedrez repartió casi 600.000 pesos en premios entre los principales torneos del último año, también en la temporada se destacó el crecimiento de la Liga Nacional de Ajedrez -apunta a la profesionalización de la actividad-, ya que se sumaron nuevas franquicias, participaron los mejores jugadores argentinos, incluso los que viven en el exterior, y entre los invitados especiales estuvo el sueco Ulf Andersson, que, contratado por la organización Duchamp, permaneció, además, una semana en el país entrenando a los maestros y maestras de elite.

También el ex campeón mundial Veselin Topalov llegó junto con Silvio Danailov, el presidente de la Unión Europea de Ajedrez, invitado por la FADA y el gobierno porteño para participar en la difusión de la actividad colaborando con la Secretaría de Hábitat e Inclusión de la ciudad.

"A grandes rasgos, en un año se hicieron muchas cosas buenas, pero hay mucho por mejorar todavía y tenemos que ser conscientes de dónde estamos y hacia dónde queremos ir", dijo el presidente de la FADA.

-El debut al frente de la FADA no fue de lo mejor; los campeonatos de menores tuvieron fallas y no hubo representante argentino en el Panamericano Juvenil en Colombia. ¿Qué sucedió?

-No hubo fallas; los torneos se organizaron con bajos valores de inscripción. Y sobre la falta de participantes debemos entender que son menores y la decisión de participación es de los padres. Los chicos son estudiantes y tienen otras obligaciones. A los que deciden viajar nosotros los inscribimos, pero cada jugador o familia programa en qué lugar jugará. Hay casos en que hasta el propio campeón, teniendo la inscripción y el alojamiento gratis, decide no participar.

Tan sólo hace un año, el ajedrez argentino transitaba por su peor encrucijada y con pronóstico de jaque mortal. La sagacidad de algunos dirigentes y el apoyo incondicional de los mejores jugadores lograron torcer el final de la partida, aunque todavía queda mucho por jugar

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